Entre la quietud y la tempestad

La fotografía personal e intimista se debate aquí, entre dos realidades: La captación de la propia naturaleza y su concepción, en plena efervescencia física y mental. Instantáneas, en este caso del mar y su fuerza, aparecen en toda su crudeza con una bravura que azota tanto la costa como la percepción personal, física e intrínseca. Representan y atrapan la inestabilidad y la violencia del mar que se intercalan con la quietud y la calma, con la presencia de figuras y objetos impersonales que se mimetizan con el entorno . Es la naturaleza en acción, en todo su esplendor, lo que agita la mente y el foco de atención; una naturaleza que es poder, fuerza y en definitiva, vida… pero también, en contraposición, es caos y destrucción.